dimecres, 10 de març de 2021

Sistema de calificación VS Informes no financieros

 

Sistema de calificación VS Informes no financieros 

Los Informes No financieros ,al analizar todos los factores deben ser la solución para discriminar positivamente tanto para valorar que empresas deben recibir de forma prioritaria las ayudas y los incentivos de los gobiernos, como para valorar los productos que deben ser priorizados por el consumidor.        

Un etiquetaje no es suficiente para valorar de forma adecuada todos los parámetros, es necesario que el producto enlace con el informe no financiero de la empresa productora para que el consumidor tenga en cuenta todas las consideraciones.

¿Cómo se discrimina positivamente? ¿Quien evalúa? ¿Se tienen en cuenta los informes no financieros?

Nutriscore actúa como un semáforo nutricional: es un sistema de clasificación de 5 letras y colores, en el que la A de color verde oscuro es la mejor opción y la E roja la peor, pasando por la B, C y D.

 El sistema se desarrolló en 2005 por un equipo de investigación de Oxford y fue validado por la FSA (Food Standards Agency británica).  

¿Qué valora Nutriscore?

Valora tanto los aportes nutricionales positivos (contenido en frutas y verduras, fibras y proteínas) como los negativos (calorías, grasas saturadas, azúcares y sal) por 100 g o ml de producto. Su objetivo es comparar productos de la misma categoría, de forma que la elección más fácil sea también la más saludable: vas a comprar cereales pero, ¿cuál tiene mejor composición? Con Nutriscore, echando un vistazo al envase lo sabrás.

Nutriscore penaliza las calorías, grasas saturadas, azúcar y sal: alimentos como bollería, embutidos, aperitivos tienen en común una composición nutricional poco saludable, con demasiados azúcares o grasas. 

¿Qué productos llevan Nutriscore... y cuáles no?

Nutriscore es un etiquetado nutricional frontal para productos procesados envasados. Quedan exentos:

  • Los productos frescos: carnes, pescado, frutas verduras, legumbres
  • Los productos que solo tienen un ingrediente en su composición: vinagre, miel... siempre que no estén procesados.
  • Café, té, infusiones de hierbas y frutas.
  • Alimentos directamente suministrados por el fabricante o tiendas de minoristas en pequeñas cantidades (como los platos preparados).
  • Alimentos que se venden en envases de menos de 25 cm2: chocolatinas, chucherías, barritas de cereales...
  • Las bebidas alcohólicas.

¿Qué propone OCU para mejorar Nutriscore?

Nutriscore es un gran punto de partida, pero podría mejorar. Desde OCU proponemos que se vaya un paso más allá :

  • Extendiendo el código cromático de “semáforo” a la información nutricional más detallada que aparece en la parte de atrás de los envases.
  • Teniendo en cuenta el ultraprocesado de determinados productos, penalizándolos.
  • Valorando negativamente la presencia de determinados aditivos, como los edulcorantes: así se evita la paradoja de que un refresco sin azúcar (pero con aditivos) obtenga una B, por ejemplo.

 https://www.ocu.org/alimentacion/comer-bien/informe/nutriscore?fbclid=IwAR3ov5RYqgL8MiAFHbeJFWPU5Ft9XGrH0SO_8W8-7lECLK4xnP0mUkCvUMo

 

En 2017 una revisión publicada por un grupo de científicos y nutricionistas españoles, avaló la introducción del Nutri-Score en España, actualmente otro grupo de científicos y nutricionistas españoles no esta de acuerdo en como se aplica el algoritmo, ahora el Ministerio de Consumo parece dispuesto a implementarlo. 

Nutri-Score tiene aspectos muy confusos consecuencia de una aplicación ciega del algoritmo, como la positiva calificación de algunos alimentos ultraprocesados o de bebidas como la Coca Cola-zero, cuya contribución a la educación alimentaria de la población, es más que dudosa. O la ausencia en el algoritmo de la contribución de los alimentos a la huella de carbono, información imprescindible para una dieta termodinámicamente sostenible.

Nutri-Score no es la mejor solución para que comamos bien

Este etiquetado omite nutrientes beneficiosos dentro de la dieta global, como vitaminas, minerales o ácidos grasos esenciales.

La mejora de las condiciones nutricionales de la población supone uno de los grandes retos del siglo XXI. Así lo recoge el objetivo 2 del milenio, que destaca la importancia de una alimentación “sana, nutritiva y suficiente”. Pero, ¿qué se entiende por una alimentación sana y nutritiva? ¿Cómo ayudar al consumidor a reconocer qué alimentos poseen estas cualidades?

Una de las iniciativas más valoradas en este sentido es la de introducir el etiquetado nutricional como herramienta para ofrecer al consumidor una información alimentaria clara, concisa y veraz que oriente su decisión de compra y consumo.

Aunque la Comisión Europea no ha llegado aún a decidirse oficialmente por ningún sistema en concreto, en la práctica, uno de los que más se está imponiendo en Europa es el Nutri-Score. Este sistema, desarrollado en Francia, utiliza una gradación de colores y letras para representar mayor o menor calidad nutricional en el alimento. Desde el color verde oscuro (letra A) para los alimentos más saludables hasta el color rojo (letra E) para los menos saludables. El color amarillo (letra C) ocupa el lugar central.

Se trata de una opción que, a simple vista, resulta muy intuitiva y fácil de utilizar e interpretar por parte de los consumidores. Sin embargo, existen evidencias de que el sistema Nutri-Score podría no ser el mejor.

Un algoritmo que omite “nutrientes beneficiosos”

El algoritmo en el que se basa Nutri-Score asigna puntos en función de la composición nutricional por 100 gramos o 100 mililitros de producto y tiene en cuenta el contenido de elementos menos saludables (calorías, azúcar, grasas saturadas y sal) y más favorables (fibra, proteínas y el porcentaje de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y frutas oleaginosas). Hasta ahí, todo correcto. Sin embargo, la fórmula omite “nutrientes beneficiosos” dentro de la dieta global, como vitaminas, minerales o ácidos grasos esenciales, entre otros.

En otras palabras, el algoritmo empleado simplifica demasiado. La consecuencia inmediata es que no clasifica correctamente a productos altamente saludables, como es el caso de los aceites de oliva vírgenes (AOV). En un primer momento, los resultados de la clasificación le otorgaban a los AOV una letra D (naranja). Tras muchas críticas, se modificó el algoritmo obteniendo finalmente una letra C (amarillo).

Pero sigue siendo insuficiente. Con esa clasificación los aceites de oliva vírgenes (AOV y Aceite de Oliva Virgen Extra-AOVE) se equiparan a los aceites de semillas refinados, puntuando todos con una letra C. Esto desvaloriza enormemente a los vírgenes, que son puro zumo de aceitunas y cuyas propiedades nutricionales son mundialmente reconocidas.

Además, su equiparación con el propio aceite de oliva común, también refinado, a igualdad de puntuaciones o valor nutricional, hará que el consumidor se decante por el aceite más barato. Olvida Nutri-Score que una misma categoría de producto puede contar con diversas calidades, como pasa con el aceite de oliva. Y esto merece una adecuada clasificación porque de lo contrario confundiríamos al consumidor.

En definitiva, es necesario contar con sistemas de etiquetado nutricional para que el consumidor comprenda mejor la información de la etiqueta. Sin embargo, no debemos precipitarnos y decantarnos por uno de ellos sin disponer de estudios exhaustivos y rigurosos que prioricen el bien del consumidor.

En este sentido, son muchos los profesionales que han defendido los sistemas de advertencia, como el empleado en Chile, un etiquetado obligatorio para aquellos productos que tienen cantidades excesivas de ingredientes perjudiciales para la salud, como azúcar, sal o grasas saturadas. Al ser este un etiquetado que solo proporciona información “mala” no encuentra el apoyo de la industria que, curiosamente, parece preferir el sistema Nutri-Score. Sin embargo, investigadores chilenos destacan que ni el empleo ni los salarios se han visto perjudicados en la industria alimentaria chilena desde que se impuso este sistema.

Sí se demuestran, por el contrario, sus resultados positivos, como una reducción en la compra de productos insanos, una mejor comprensión e identificación de los alimentos saludables y una necesaria reformulación de aquellos alimentos con peores condiciones nutricionales. Por cierto que la reformulación de los alimentos, junto con la educación y la información nutricional, resultan claves para mejorar la dieta de la población, como así indican organismos como la Organización Mundial de la Salud. Algo que nunca ocurrirá si no se cuenta con un sistema que prime el bienestar del consumidor.

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation.

    https://www.huffingtonpost.es/entry/nutri-score-no-es-la-mejor-solucion-para-que-comamos-bien_es_6048a2f9c5b636ed33771fdb?fbclid=IwAR3XmxtdE5bz0KHudaF49Fee1aCIDk1U2HwrqttoWXDkbj-qcR8u03VHNZM

Como Nutri-score se desarrolla en UK , existe un sesgo geográfico.

Los Aceites de Oliva Virgen (AOV) y Vírgenes Extra (AOVE) no reciben una correcta clasificación en Nutri-Score ya que se le otorga una puntuación C mientras que a la Coca Cola Cero, por poner un ejemplo sangrante,  le dan la puntuación B. Un consumidor que no esté suficientemente informado pensaría que es más sana una bebida a base de edulcorantes y aromas sintéticos que un zumo natural. Todo un despropósito. 

 Además se mete en el mismo saco a todos los aceites en general, por su condición de grasas, cuando no todas las grasas son iguales. Esto confunde al consumidor dado que se otorga la misma puntuación ("C") a productos que son totalmente diferentes en cuanto a su calidad y valores nutritivos. A continuación pongo cuatro productos que en Nutri-Score tienen esa misma puntuación "C":

 1- Los AOVs y AOVEs, que se obtienen en frío mediante simple presión (de ahí que se hable del zumo de la aceituna). Al ser un zumo conserva todos los componentes nutricionales altamente beneficiosos como el ácido oleico, los antioxidantes y otros ácidos esenciales para nuestra vida. Tras ese proceso de prensado obtenemos AOV o AOVE (según la calidad avalada por paneles de cata), y alpechín ( restos de la molienda de la aceituna como la piel, hueso y pulpa). Ese alpechín se convierte en subproducto utilizado para obtener otros aceites, lógicamente de peor calidad. 

 2- El aceite de oliva a secas, que es el resultado de mezclar una pequeña proporción de AOV con aceite de oliva refinado. Ese aceite de oliva refinado se obtiene sometiendo el alpechín a un proceso químico a alta temperatura (el refinado) que extrae los restos de aceite que no pudieron obtenerse durante la presión en frío, pero que termina por desnaturalizar las grasas y los ácidos esenciales tan beneficiosos del AOV. Ese aceite de oliva refinado es un producto sin apenas olor ni sabor, de ahí que se mezcle con AOV. Cuando vemos "aceite de oliva" en el supermercado nos confunden con denominaciones como "aroma", "suave" o "intenso"pero pensad que son eso: una grasa desnaturalizada a la que le añaden más (intenso) o menos (suave) AOV para que su color, aroma y sabor recuerden al AOV, pero que sólo lleva una pequeña proporción de ese zumo natural. 

 3- El aceite de orujo, que es el obtenido mediante nuevos procesos químicos aplicados en este caso al alpeorujo (subproducto que queda tras obtener el aceite refinado), y al que también se le añade una pequeña parte de AOV para que tenga algo de sabor y color.

 4- Otros aceites de semillas, como el girasol, que son productos refinados por definición, ya que por mucho que estrujes una pipa de girasol, no sale ni gota de aceite. Pues eso. Se trata de un producto que no puede igualar al AOV. Por eso últimamente se presenta en el mercado aceite de girasol al que añaden el ácido alto oleico (que se obtiene del AOV como ya imagináis). 

 En definitiva, todos esos productos son para Nutri-Score nivel "C", cuando vemos que hay diferencias muy significativas entre ellos y nada tienen que ver desde el punto de vista nutricional. Si a eso le añadimos las posibles presiones de determinados lobbies para que sus productos sean tratados "benévolamente" por parte del algoritmo que clasifica los alimentos en Nutri-Score, obtenemos un etiquetaje que podría tener una buena intención en principio, pero que termina por confundir en muchas ocasiones al consumidor, y que para colmo nada nos dice de la otra información que va más allá del "qué" estoy comiendo: el "cómo" se ha producido ese alimento. "David Hervas

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Una evaluación de la Ley de Etiquetado y Publicidad de Alimentos de Chile sobre las compras de bebidas azucaradas de 2015 a 2017: Un estudio previo y posterior- VS Nutriscore: la herramienta para distinguir los productos saludables 

An evaluation of Chile’s Law of Food Labeling and Advertising on sugar-sweetened beverage purchases from 2015 to 2017: A before-and-after study

Chile’s Law of Food Labeling and Advertising, implemented in 2016, was the first national regulation to jointly mandate front-of-package warning labels, restrict child-directed marketing, and ban sales in schools of all foods and beverages containing added sugars, sodium, or saturated fats that exceed set nutrient or calorie thresholds. The objective of this study is to evaluate the impact of this package of policies on household beverage purchases.
 
La Ley de Etiquetado y Publicidad de los Alimentos de Chile, implementada en 2016, fue la primera normativa nacional que obliga conjuntamente a colocar etiquetas de advertencia en la parte delantera del envase, restringir la comercialización dirigida a los niños y prohibir la venta en las escuelas de todos los alimentos y bebidas que contengan azúcares añadidos, sodio o grasas saturadas que superen los umbrales de nutrientes o calorías establecidos. El objetivo de este estudio es evaluar el impacto de este paquete de políticas en la compra de bebidas en los hogares.

Conclusiones

Las compras de bebidas con alto contenido en grasas disminuyeron significativamente tras la aplicación de la Ley de Etiquetado y Publicidad de los Alimentos de Chile; estas reducciones fueron mayores que las observadas por las políticas aisladas, incluidos los impuestos a las bebidas azucaradas aplicados anteriormente en América Latina. Las investigaciones futuras deberán evaluar los efectos de las políticas chilenas sobre las compras de alimentos con alto contenido en grasas, la ingesta dietética y los cambios de compra a largo plazo.

                      Desde 2011 tenemos 10 años en experiencia para realizar informes no financieros, sabiendo que se empezarían a realizar cuando fuesen obligatorios (2020 para empresas de más de 500 trabajadores, 2021 para empresas de más de 250 trabajadores), esta experiencia nos indica que para valorar una empresa y sus productos se deben de tener en cuenta todos los factores, todos los indicadores relativos a los provedores, para analizar en que condiciones se han producido, los indicadores relativos al personal de la empresa, a su gobernanza, su codigo ético, sus medidas de control de calidad, asi como los indicadores relativos a la financiación de la empresa, los indicadores relativos a su ambito comercial, asi como los indicadores del entorno social y su relación con el medio ambiente.

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Un etiquetaje no es suficiente para valorar de forma adecuada todos los parámetros, es necesario que el producto enlace con el informe no financiero de la empresa productora para que el consumidor tenga en cuenta todas las consideraciones.

https://informesnofinancieros.blogspot.com/2021/03/nutri-score-sistema-de-calificacion.html

https://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1003015

Guias Informes No financieros

https://drive.google.com/drive/folders/1XR__vQ7OXZppiVXiCFY4_J7Rsx3quZqU

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